Aquel lugar donde solo cabe esperar.

Posted on 21:38 by Kiros | 2 comentarios

¿Quién no ha sentido a sus espaldas el acecho de sus propias creaciones?

Lo que somos, viene determinado por lo que hemos vivido, las circunstancias que nos han rodeado y por los problemas y dificultades que hemos aplacado, o al menos esa es mi modesta opinión. Problemas, los hay de muchos tipos y colores, aunque posiblemente, los problemas más peligrosos son los que nos creamos nosotros mismos.

Todo esto, me ha llevado a sentarme a pensar y reflexionar detenidamente sobre cual es mi mayor problema, mi mayor preocupación, mi mayor amenaza; ¿los estudios? ahí están, es algo que está en mi mano y que tomarán el rumbo que yo les imponga ¿mi familia? No me va a fallar, me llevaré mejor o peor con ellos, pero ahí estarán, ¿mi operación de rodilla? Bueno, tengo que confiar en que todo salga bien y me recupere sin problemas, preocuparme más solo me va a traer más agonía, ¿mi ex novia? No es un tema que esté en mi mano, hice lo que pude, pero ya sabéis como son los temas del corazón, basta que una de las dos personas no quiera para que no pase nada.


Después de darle vueltas al asunto, como si de una partida de ajedrez se tratase donde cada movimiento tiene la única tarea de priorizar, me dí cuenta de que mi mayor problema, soy yo mismo, soy una hoja de doble filo, problema<->solución.

Creo que si la sombra me persigue, es en realidad porque esa sombra es parte de mí, una sombra que yo mismo he generado y una sombra cuyo peso me corresponde a mí.

He vuelto a mirar el cielo, quizás hoy no sea tan bello o quizás sea yo el que no disfruta igual con su belleza, ya no siento ese flujo cálido de emociones recorriendome poco a poco, puede que esta vez si haya dado el paso, pero...¿realmente importa?

-No

Cierto es, que he estado encadenado en la más remota celda sumido en la más absoluta oscuridad, cadenas cuyos grilletes oprimían mi cuerpo de forma cruel impidiendo que me moviese, impidiendo que levantase la cabeza en una celda cuyo suelo tenía un tacto tan frío que congelaba mi piel con tan solo mirarlo.
Me asignaron una compañera de celda, soledad, que como indiqué hace algún tiempo, se dedicó a mostrarme sus sabias enseñanzas y a mostrarme mis graves errores, me mostró que pese a estar malherido, debía luchar por romper la cadena, cosa que al final conseguí, aunque eso sí, los grilletes siguen en mi muñeca recórdandome quien soy cada día, como si de un oscuro y cruel maleficio se tratase.

No hay dia que dicho prisionero no recuerde su maleficio, quizás pecó de inmaduro e irresponsable, quizás....

Puede que no pueda salir de allí solo, puede que él necesite ayuda aunque rehuya la mirada cuando se lo digan y maldiga de nuevo por lo bajo, puede que quien dictó sentencia sea el que pueda ayudarle, pero él sabe que posiblemente nadie de un duro por él, que el mismo es el único que no se fallará, así que se dedica a mirar por el pequeño resquicio donde entra luz, donde el cielo ya no es tan bello pero donde espera pacientemente a que pase una estrella fugaz.

Kiros

2 comentarios:

Nika dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jorge Cocho Labarga dijo...

EN parte tienes muchísima razón. Tu mayor enemigo, has sido, eres y serás siempre tú. Uno mismo es el gran rival de uno mismo. Porque esa persona, es quien más daño puede hacerse, quien decide todo al fin y al cabo. Si sabes controlarle, todo funcionará bien. Pero si no es así, date por jodido.

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